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Manifestaciones clínicas de la artrosis
La artrosis no aparece de un día para otro. Es una enfermedad que se desarrolla lentamente y cuyas manifestaciones pueden variar según la articulación afectada y el grado de desgaste. A continuación, te explico los síntomas más comunes que pueden indicar la presencia de artrosis.
1. Dolor articular
El dolor es el síntoma más característico de la artrosis.
Suele presentarse durante el movimiento o al realizar esfuerzos, y mejora con el reposo. En etapas más avanzadas, el dolor puede persistir incluso en reposo o durante la noche, afectando el descanso y la calidad de vida.
2. Rigidez matutina
Muchas personas con artrosis sienten rigidez o dificultad para mover la articulación después de permanecer en reposo, especialmente por las mañanas al despertar.
Este síntoma suele durar menos de 30 minutos y mejora conforme se inicia el movimiento.
3. Crujidos o chasquidos articulares
Es común escuchar o sentir crujidos (crepitaciones) al mover la articulación afectada. Estos ruidos se producen por el roce entre las superficies óseas al haberse desgastado el cartílago que las recubre.
4. Inflamación leve
Aunque la artrosis no es una enfermedad inflamatoria como la artritis, puede aparecer hinchazón leve en la zona afectada, debido a la acumulación de líquido sinovial o al roce constante entre los huesos.
5. Disminución del movimiento
Con el paso del tiempo, la persona puede notar limitación en la movilidad articular. Tareas simples como subir escaleras, abotonarse una camisa o levantarse de una silla pueden volverse más difíciles.
Conclusión
Reconocer las manifestaciones clínicas de la artrosis es fundamental para buscar ayuda médica a tiempo. Si notas dolor persistente, rigidez o cambios en tus articulaciones, no lo ignores. Con diagnóstico temprano, fisioterapia y hábitos saludables, es posible mantener una buena calidad de vida y evitar el avance del desgaste articular.
Manifestaciones clínicas de la artrosis
¿Se puede prevenir la artrosis?
Si,mediante los siguientes puntos claves que mencionaremos a continuación:
1. Intervenciones no farmacológicas (primera línea): ejercicio + educación + control de peso.
• Mediante programas de ejercicio estructurado (ej.entrenamiento de fuerza,ejercicio aeróbico ,programas de de fortalecimiento y movilidad) reducen el dolor y mejoran la función articular .
2. Perdida de peso y control del sobrepeso/obesidad.
• La reducción de peso en personas con sobrepeso disminuye el riesgo de progresión sintomática de la enfermedad ,mejorando el dolor y función articular.
3.Prevención primaria : Evitar factores de riesgo modificables modificables
• Control de sobrepeso ,evitar lesiones articulares(usar equipo de protección y técnica adecuada deportes/trabajo),y reducir actividades de carga repetitiva o mal alineadas.
4. Intervenciones biomecánicas y ortesicas
• Dispositivos como ortesis,plantillas o bastones pueden disminuir la carga articular y mejoran los síntomas en las zonas afectadas.
5. Manejo del estilo de vida.
• Control de enfermedades metabólicas (diabetes),promoción de actividad física ,dieta saludable y eliminar el consumo de tabaco.
Complicaciones:
- Dolor crónico que provoca Perdida de la movilidad,deformidades e inestabilidad: Con progresión puede aparecer limitación del rango articular deformaciones (ej. varo/valgo en rodilla) y pérdida de función.
- Aumento del riesgo de caidas y fragilidad en ancianos por la pérdida de fuerza y movilidad.
- Necesidad de intervenciones quirúrgicas (artroplastia): En casos moderados-graves refractarios a tratamiento consevador, la artroplastia de cadera puede ser necesaria; guías recientes ofrecen recomendaciones sobre el momento óptimo para la cirugía.
- Uso cronico se analgesicos y riesgos asociados (Ain opioides): Puede generar efectos adversos sistémicos (gastrointestinales, cardiovasculares, dependencia); por eso las guías priorizan no farmacológico y usan fármacos con cautela.
- Impactó psicosocial: Depresion,aislamiento y reducción de la participación social son consecuencias frecuentes en OA avanzada.
- NICE Guideline NG226 — Osteoarthritis in over 16s: diagnosis and management (actualizada 19 Oct 2022).
- ACR/Arthritis Foundation Guideline for management of OA (2019/2020).
- EULAR / revisiones recientes sobre recomendaciones no farmacológicas (2023–2024 updates).
- Revisiones sistemáticas y meta-análisis sobre manejo de peso y ejercicio en OA (Gibbs 2023; Lim 2022; estudios poblacionales como análisis de Framingham 2024 sobre pérdida de peso y riesgo de OA).
- Artículos de revisión sobre la carga global y heterogeneidad de la OA (The Lancet, 2025).
Prevención y complicaciones
¿Qué es la artrosis?
Los factores principales que influyen en el riesgo de artrosis son la edad del paciente, la localización articular, la predisposición genética, la desalineación articular, el traumatismo y el sexo.
Edad |
Es un factor clave en la etiología de la osteoartrosis, ya que el riesgo de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad debido al desgaste natural y progresivo del cartílago articular. Aunque puede afectar a personas jóvenes por lesiones o problemas estructurales, es mucho más común en adultos mayores, con una mayor incidencia en mujeres a partir de los 50 años, y es casi universal que la población mayor presente algunos síntomas. Sin embargo aunque la edad es un fuerte factor de riesgo “no modificable”, no significa que todo envejecido vaya a tener artrosis sintomática; prevención, estilo de vida y otros factores modulables pueden retrasar o amortiguar la progresión. Localización articular Suele aparecer en articulaciones que soportan peso y que son usadas con frecuencia. Las localizaciones más comunes son:
Predisposición géneticaLa predisposición genética a la osteoartrosis se debe a una compleja interacción de múltiples genes y otras condiciones ambientales, no a la mutación de un solo gen. Si tienes familiares con osteoartrosis, podrías tener un mayor riesgo, pero esto no garantiza el desarrollo de la enfermedad Desalineacion articularCon el desgaste del cartílago, la articulación puede volverse inestable, presentar deformidades (como espolones óseos) y desarrollar una menor capacidad de movimiento, lo que lleva a una desalineación y a un mayor estrés en las estructuras articulares TraumatismoLos traumatismos son un factor etiológico importante para la osteoartrosis (OA) porque una lesión previa en una articulación, incluso una que parece haber sanado, aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. Estos traumatismos, como las fracturas, esguinces o el estrés repetitivo de actividades deportivas o laborales, pueden dañar el cartílago articular, iniciando un proceso degenerativo que lleva al desgaste del cartílago y, eventualmente, al roce de los huesos, provocando los síntomas de la OA. SexoEl sexo se considera un factor de riesgo para desarrollar osteoartrosis, ya que las mujeres son más propensas que los hombres a padecerla, especialmente después de los 50 años, debido a la mayor prevalencia de artrosis en manos y rodillas. Factores como la anatomía pélvica femenina, que provoca un ángulo más pronunciado en las rodillas, pueden aumentar la carga sobre estas articulaciones, y la genética, que presenta un patrón de herencia diferente en cada sexo para ciertos tipos de artrosis, también contribuyen a esta mayor susceptibilidad en las mujeres. ObesidadEl exceso de peso añade estrés a las articulaciones que soportan peso, como las caderas y las rodillas. Enfermedades metabólicasAfecciones como la diabetes y la hemocromatosis (exceso de hierro en el cuerpo) pueden aumentar el riesgo |
Etiología y factores de riesgo
El tratamiento fisioterapéutico de la artrosis tiene como objetivo aliviar el dolor, mejorar la movilidad articular, fortalecer la musculatura y favorecer la independencia funcional del paciente.
Antes de iniciar cualquier tratamiento, el fisioterapeuta realiza una valoración funcional que incluye:
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Grado de dolor (escala EVA).
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Amplitud de movimiento articular.
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Fuerza muscular.
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Capacidad funcional y marcha.
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Evaluación postural y actividades de la vida diaria.
Termoterapia y crioterapia
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Termoterapia (calor): se aplica en fases crónicas para relajar la musculatura y mejorar la circulación.
Ejemplo: compresas calientes, infrarrojos o parafina. -
Crioterapia (frío): en fases agudas o inflamatorias para reducir dolor y edema.
Ejercicio terapéutico
El componente más importante del tratamiento.
Incluye:
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Ejercicios de movilidad articular: para mantener y mejorar el rango de movimiento.
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Fortalecimiento muscular: especialmente de los músculos periarticulares (por ejemplo, cuádriceps en artrosis de rodilla).
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Ejercicios propioceptivos y de equilibrio: para mejorar la estabilidad.
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Ejercicios aeróbicos de bajo impacto: caminar, bicicleta estática, natación o ejercicios en el agua.
Hidroterapia
El agua reduce el peso corporal y facilita el movimiento sin dolor.
Se usa para:
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Mejorar la movilidad.
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Reeducar la marcha.
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Aumentar fuerza muscular con menor impacto articular.
Electroterapia
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TENS (estimulación nerviosa eléctrica transcutánea): para analgesia.
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Ultrasonido terapéutico: para disminuir dolor e inflamación.
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Corrientes interferenciales o diadinámicas: para mejorar la circulación y aliviar el dolor.
Educación del paciente
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Explicar la naturaleza degenerativa de la artrosis.
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Fomentar la adherencia al ejercicio.
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Evitar movimientos repetitivos o sobrecarga articular.
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Mantener hábitos saludables (alimentación, descanso y control del estrés).